Hoy comienza la semana más temida de todo el curso.
Parecía que estaba lejos este horroroso 7 de junio cuando en septiembre se dieron charlas acerca de Selectividad y qué podríamos esperar de ella, pero en un abrir y cerrar de ojos, me encuentro sin escapatoria en esta pesadilla.
Tras semanas de agobio, de tener a la biblioteca como a una segunda casa y días en sucesiva repetición, aquí me hayo.
No logro encontrar el lado beneficioso de esto. ¿Por qué basar tu futuro a partir de un par de exámenes en junio? Añado el mes porque es un mes muy malo; después de haber acabado los exámenes finales del angustioso curso de segundo de bachillerato es normal oler la libertad y creer incluso que la puedes rozar. Empieza a hacer calor, te encuentras relajado.... PERO NO TE RELAJES.
En cuanto te quieres dar cuenta los días comienzan a pasar sin saludar y aún no has comenzado a estudiar todo lo que has dado en el curso y la selectividad se encuentra a la vuelta de la esquina.
Estudia, pero no memorices. Descansa pero eh, tienes que estudiarte aún seis temas y sin contar que también deberías empezar a repasar. Sal a la calle, pero no levantes la cabeza de los libros. Y un prolongado etc de situaciones desconcertantes.
Y por fin he llegado aquí.
Ahora solo me queda dar todo de mí y que la suerte esté siempre de mi parte.
Todo esto lo escribo mientras ando a pasos agigantados hacia el primer día en el matadero de estudiantes.
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