jueves, 8 de septiembre de 2016

Cuatro paredes verde lima.

Los acordes de guitarra inundaban el cuarto verde mientras me rasgabas las entrañas.
Me mirabas de tal forma que no podía apartar la vista aunque me consumiese por dentro a su vez, y creí encontrar en esa mirada el niño que fuiste. El niño tirita, el niño que amaba.
En ese momento era perfectamente capaz de imaginarme enamorándome de ti como hice años atrás. Sin querer, y queriéndote tanto que me odié por nunca poder tenerte.

martes, 28 de junio de 2016

Semanas de ausencia.

Otra semana está pasando y creo saber que ya no sé quién eres. Sólo conservo lo que eras para mí. Las palabras se me amontonan; distorsionando los sentidos, haciendo nítidos los recuerdos. A medida que pasan los días sin ti, la voz que acunaba mis sueños se va desvaneciendo.
Dime qué he hecho tan mal como para que me castiguen con la imagen de tu piel sobre la mía. Hay un trece de mayo en continua repetición y no sé cómo callarle, decirle que no habrá otra oportunidad para continuar esta historia estancada en el prólogo.
Eres tan justamente injusto que te odio. Odio tu ausencia sin despedida. Odio esperarte aún viendo con certeza que no volverás. Odio pensar que todo esto quizás lo haces por mi bien.
Y es que veo cómo se me escapa la vida rememorando todos los besos que no nos damos.
Y es por eso que te odio, y es por eso que te quiero de todas formas.

viernes, 10 de junio de 2016

Amistades rotas.

Hoy, como cualquier otro día, veo a mi madre mirar la foto de perfil de alguien que fue su amiga.
Hoy, como siempre, le pregunto si la echa de menos.
Hoy, como nunca, me dice que le gustaría saber qué es de ella.
No era una mujer realmente encantadora, ni la más comprensiva, ni la más sincera. Era la típica mujer que te demuestra que te aprecia a su manera. Y mi madre la defendió cuando la gente iba en su contra, y lo que es más valioso, cuando no recibiría nada a cambio de quien no estaba presente.
Pero la vida tiene esos inesperados cambios de dirección y a veces uno no sabe bien por donde tirar. Nos equivocamos, fallamos. Pero al final, reconocemos nuestros errores y perdonamos.
Sin embargo, a veces esto no ocurre así.

¿Por qué es tan largo el orgullo con lo cortas que son las disculpas?

De las calles de Madrid.

De mis labios, un suspiro. Esta noche el termómetro de Madrid da más de treinta y cinco grados pero esta ciudad nunca se ha sentido tan helada. Me retuerzo las manos, obligándoles a comprender por qué no sostendrás más mayos.
Con el alma cuarteada, no puedo no recordar tu andar desgarbado y la importancia que dabas a esas estupideces que me suelen salir de la boca sin esperarlo. 
De tu corta vista de largas miradas.
No se oye el eco de mis pasos esta noche, aquellos que incluso solías apreciar.

¿Quién en su sano juicio no se habría vuelto loco por ti? Tú, que dabas un nuevo sentido a la vida, que me apreciabas más de lo que yo he hecho nunca, que me sostenías cuando perdía el rumbo. Yo, que te habría escuchado hablar hasta quedarme dormida, que habría esperado un verano por iniciar un septiembre a tu lado.

¿Qué me queda ahora que no estás? Dormir sin soñar. Esperar que tu risa mis acordes vuelvan a tocar.

Las calles de Madrid no se hicieron para caminar sin ti a mi lado.

Canto a la libertad.

ALELUUYA. ALELUUUUUYAAAA.

Hoy, tras este año angustioso y esta horrible semana, puedo decir con total certeza que: SOY LIBRE.

No puedo creerme que a partir de mañana no tendré la obligación de amanecer antes que el sol, tendré tanto tiempo libre que no sabré qué hacer con él,...

Decían que estos exámenes no eran para tanto, que sólo eran exámenes.
Hola, pero depende de esta nota mi futuro, adiós.

Me despido así de esta última prueba de acceso a la universidad de junio que se hará en Madrid.

Querida Selectividad, PAU para los amigos, no puedo decir que fue un placer conocerte pero si puedo decir que estoy encantada de poder despedirme de ti. Hasta siempre.

martes, 7 de junio de 2016

Selectividad.

Hoy comienza la semana más temida de todo el curso.
Parecía que estaba lejos este horroroso 7 de junio cuando en septiembre se dieron charlas acerca de Selectividad y qué podríamos esperar de ella, pero en un abrir y cerrar de ojos, me encuentro sin escapatoria en esta pesadilla.
Tras semanas de agobio, de tener a la biblioteca como a una segunda casa y días en sucesiva repetición, aquí me hayo.
No logro encontrar el lado beneficioso de esto. ¿Por qué basar tu futuro a partir de un par de exámenes en junio? Añado el mes porque es un mes muy malo; después de haber acabado los exámenes finales del angustioso curso de segundo de bachillerato es normal oler la libertad y creer incluso que la puedes rozar. Empieza a hacer calor, te encuentras relajado.... PERO NO TE RELAJES.
En cuanto te quieres dar cuenta los días comienzan a pasar sin saludar y aún no has comenzado a estudiar todo lo que has dado en el curso y la selectividad se encuentra a la vuelta de la esquina.
Estudia, pero no memorices. Descansa pero eh, tienes que estudiarte aún seis temas y sin contar que también deberías empezar a repasar. Sal a la calle, pero no levantes la cabeza de los libros. Y un prolongado etc de situaciones desconcertantes.

Y por fin he llegado aquí.
Ahora solo me queda dar todo de mí y que la suerte esté siempre de mi parte.

Todo esto lo escribo mientras ando a pasos agigantados hacia el primer día en el matadero de estudiantes.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Dos meses.

Dos meses.
Dos meses para enamorarle pero no enamorarme en el proceso.
Dos meses para arreglar a una persona sin romperme en el intento.

Creo que nunca he temido tanto al verano. Nunca pensé que aquellos meses que nos brindan de libertad nos pudieran arrebatar la felicidad a un mismo tiempo.

Dos meses.
Y creo que ya estoy enamorada.