martes, 28 de junio de 2016

Semanas de ausencia.

Otra semana está pasando y creo saber que ya no sé quién eres. Sólo conservo lo que eras para mí. Las palabras se me amontonan; distorsionando los sentidos, haciendo nítidos los recuerdos. A medida que pasan los días sin ti, la voz que acunaba mis sueños se va desvaneciendo.
Dime qué he hecho tan mal como para que me castiguen con la imagen de tu piel sobre la mía. Hay un trece de mayo en continua repetición y no sé cómo callarle, decirle que no habrá otra oportunidad para continuar esta historia estancada en el prólogo.
Eres tan justamente injusto que te odio. Odio tu ausencia sin despedida. Odio esperarte aún viendo con certeza que no volverás. Odio pensar que todo esto quizás lo haces por mi bien.
Y es que veo cómo se me escapa la vida rememorando todos los besos que no nos damos.
Y es por eso que te odio, y es por eso que te quiero de todas formas.

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