viernes, 10 de junio de 2016

Amistades rotas.

Hoy, como cualquier otro día, veo a mi madre mirar la foto de perfil de alguien que fue su amiga.
Hoy, como siempre, le pregunto si la echa de menos.
Hoy, como nunca, me dice que le gustaría saber qué es de ella.
No era una mujer realmente encantadora, ni la más comprensiva, ni la más sincera. Era la típica mujer que te demuestra que te aprecia a su manera. Y mi madre la defendió cuando la gente iba en su contra, y lo que es más valioso, cuando no recibiría nada a cambio de quien no estaba presente.
Pero la vida tiene esos inesperados cambios de dirección y a veces uno no sabe bien por donde tirar. Nos equivocamos, fallamos. Pero al final, reconocemos nuestros errores y perdonamos.
Sin embargo, a veces esto no ocurre así.

¿Por qué es tan largo el orgullo con lo cortas que son las disculpas?

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