Querida sombra:
¿Qué título más raro, verdad? Deja que me explique.
Tras haber visto por fin al chico de la ventana la semana pasada no he vuelto a saber nada de él. Quizás perdí toda su atención. O quizás espera que vaya yo detrás hablándole todo el día, pero eso no es obligación mía.
El caso es que una amiga positiva me dijo que me hablaría pronto y yo sabía que no lo haría. Fue entonces cuando decidimos apostarnos un bocadillo del recreo. Si el chico me hablaba en alguno de los dos días siguientes (que al final el margen fue de cuatro días) yo tendría que comprarle un bocadillo y si no me hablaba, la que ganaba sería yo.
Por el título ya sabes lo que pasó.
No, no me habló. Y si, estaba decepcionada. Quería ganar mi bocadillo pero por encima de eso habría comprado mil bocadillos a mis amigos con tal de que me hablara.
Pero estoy bien. ¿Debería no estarlo? Esta semana mi vida sentimental ha dado un vuelco, estoy volviendo a sentar la cabeza con un solo chico en mente. Entonces, ¿por qué mientras escribo esto miro a su ventana iluminada? Supongo que porque esperaba más de él. No pedía su amor, solo su amistad y él pretende que siempre vayan detrás de él. Todas las relaciones de su vida están manchadas por su orgullo y ambición.
Realmente espero que cambie y realmente espero que algún día me hable, que se de cuenta de las veces que fui tras él y lo que nunca hizo por mí.
Y tú, sombra, ¿te dejas llevar por el orgullo?
Mmmmmmm, bocadillo gratis el martes....❤
Con cariño,
la que intenta buscar un poco de orgullo.
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