Querida sombra:
Hoy quería hablarte acerca del amor y mi manera de verlo. Creo que nunca una persona deja de querer a alguien así porque sí, y creo que en mi caso son eslabones. Sí, eslabones.
Cuando quiero a alguien tanto que me duele el corazón ese es el eslabón más grande de todos, pero eso no quiere decir que olvide ese eslabón tan grande por otro aún mayor. Puede que el siguiente chico del que me enamoré sea insignificante, por así decirlo. Sería entonces cuando el eslabón sería minúsculo pero iría enlazado al otro más grande. No pretendo que me entiendas solo que lo veas en tu mente.
Un eslabón pequeño es igual a alguien que me ha gustado unos días, unos meses, o puede que incluso un segundo. Aquellas personas de las que me he enamorado durante mucho tiempo son las del eslabón grande.
Pero no hay dos eslabones iguales.
También están aquellos más rotos que no acabaron bien, los brillantes de recuerdos intactos, los fugaces, los oxidados de tanto tiempo que ya ni les recuerdo,... Etc.
No encuentro otra manera de olvidar a la persona que tengo en mente en ese momento que no sea gustándome otra. No pienso que esto sea utilizar a nadie, ya que mis sentimientos van acorde con el cambio de eslabón.
Espero no haberte hecho un lío. Es algo importante para mí y tenía que contártelo.
Con cariño,
la doña eslabones.
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