sábado, 10 de octubre de 2015

Persona adecuada, momento adecuado.

Querida sombra:

He encontrado a alguien que no merezco.
Tranquila, no somos nada, ni creo que lo seamos nunca. Pero aún cuando veo que a veces me mira siento que no lo merezco. El amor tiende a hacernos idolatrar a las personas pero nunca he sentido tanta adoración por alguien. Le llevo adorando cerca de un año pero siempre he intentado que no me afecte. Pero ahora, es tarde. Ha hecho que suelte mi red de pescar y vuelva a la caña. Ha conseguido que siente la cabeza de nuevo en una sola persona y que no esté detrás de mil a la vez y sin estar detrás de ninguno en concreto. Debería estarle agradecida pero la verdad es que no quería volver a esto. Voy a salir mal parada, de nuevo.
Pero, ¡ay sombra si le conocieras!
No sé si es la forma en la que sus ojos verdes se achinan cuando sonríe, que hacen que yo sonría sin querer o como estos ojos parecen estar siempre brillantes y llenos de bondad. No sé si es su voz tan grave y profunda que tanta paz y tranquilidad prometen o es su risa sin carcajada. No sé si es su enorme sonrisa la que hace que brille tanto o es que siempre se encuentra sentado al lado de la ventana.
La gente que nos conoce a ambos dice que si me conociera se enamoraría de mí, que somos las personas más buenas que existen. Y con él tienen razón, es demasiado bueno. Demasiado educado, demasiado sensible y demasiada curiosidad me da con sólo su presencia.
Tan bueno es, que se encuentra entre estas clases de personas a las que querrías llevarte en una burbuja para que el mundo no la toque porque temes que le transforme como a los demás.
Quisiera gritarle al mundo lo genial que es, o quizás no. A veces es bueno ser el único que sabe algo que los demás ignoran.
No sé cómo acercarme a él sin que huya con mi presencia. Es como querer estar lo suficientemente cerca para observar los detalles de una mariposa y a su vez no poder hacerlo porque sabes que quizás vuele y no vuelvas a verla. Por eso le dejo su espacio y le observo con distancia de por medio.

Y a pesar de estar decidida a no entrar en su vida así como así, me queda la horrible sensación de: ¿Qué pasaría si...?
Y así será lo nuestro por ahora, una tremenda interrogación que me oprime el pecho.

P. D. Me hace ponerme tan cursi que es horroroso, deberías pegarme por ello.

Un saludo,
la chica que vomita arco iris.

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