Querida sombra:
¡Ayer fue por fin el gran día! Tras cuatro eternos meses por fin pude ver al chico de la ventana. Aunque fuera por escasos minutos (alrededor de quince), fueron los mejores minutos de la semana. Admiré sus facciones que tanto había visto en fotos, pude escuchar por fin su voz en directo.
Pero a pesar de todo y pensándolo mejor, no fue algo muy bueno, ya que fue realmente extraño estar enfrente de alguien que creía conocer y darme cuenta de que en realidad no sé nada de él. No le conozco. Unos cuantos mensajes de texto no te indican los sentimientos de una persona, quién es y quién era, cómo es y cómo era...
No pude recibirle con un abrazo como tantas veces había pensado hacer, apenas hablé con él, no pude ser yo, ni saber quién es él.
En fin, algo que creí que iba a ser bueno resulta no serlo del todo.
Espero que sigamos viéndonos o hablando aunque sea, pero no lo creo.
Con cariño,
la chica que dice hola y adiós en una misma frase.
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