Querida sombra:
Imagino que sabes igual que yo cómo duele ver cambiar a las personas que llevas conociendo un largo periodo de tu vida.
El adorable chico con actitud de mi abuelito hasta hace un par de años es ahora un chulo mujeriego que te mira sólo por encima del hombro.
El niño que me decía palabras absurdas y sin sentido sólo para verme reír es ahora un desconocido en la calle.
El chico más encantador y tierno del mundo que me hizo el regalo al que más aprecio tengo es ahora un fumador y bebedor, fiestero de la vida y al que nada le importa demasiado.
El amor de mi infancia es el que ahora ha intentado tener algo con todas mis amigas.
El que consideraba (y quiero considerar) mi alma gemela es ahora un mal compañero, egocéntrico y orgulloso.
El niño que me daba un poco de repelús por los mocos ensangrentados que le acompañaban es ahora un complejo de socorrista de playa.
Y así podría seguirme un tiempo...
A decir verdad, las chicas que han pasado en mi vida no han cambiado tanto y para tan mal. Estoy orgullosa de las chicas de mi infancia. Son ahora grandes personas.
Espero que tú hayas cambiado a bien. Siempre podrás dar marcha atrás si la respuesta es no.
Con cariño,
la melancólica.
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