martes, 1 de septiembre de 2015

El tiempo.

Querida sombra:

He estado pensando en la forma que tenemos de medir el tiempo.
Los niños miden el tiempo en fines de semana, tardes en el parque, vacaciones de verano, Navidades, cumpleaños,...
Los adolescentes como yo medimos el tiempo en fines de semana, fiestas, vacaciones, exámenes y trimestres,...
Los adultos miden el tiempo en dinero por hora, salario al mes, días libres,...
Y aún así todos queremos llegar a ancianos sabiendo que hemos aprovechado el tiempo al máximo posible. Y sobre todo, que lo hemos disfrutado.
Lo peor de todo es que yo, aún estando en el comienzo de la vida, me doy cuenta de que en este mundo el tiempo es malgastado. Y llega uno al fin de sus días sin saber todo lo que ha perdido por no preocuparse por lo que debería en vez de preocuparse por lo que le dijeron que era 'importante'. 
Todo esto viene porque al tío de una amiga le han descubierto cáncer. Tendemos a dejar todo para más tarde y de repente algo así hace que tus planes de futuro se vayan a la basura. No sabemos verlo a tiempo. No podemos dejar para mañana lo que podemos hacer hoy. No podemos decir 'haré...' 'yo dentro de unos años... ' porque no sabemos si eso se podrá llevar a cabo. Si puedes, ¡hazlo ahora! Pienso que el secreto de la vida es conocido por los ancianos y aquellas personas que ven cerca el final de sus vidas. Nunca pensamos en que mañana puede ser nuestro último día de vida. Que deprimente me pongo...

Con cariño,
la chica pesimista.

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