Querida sombra:
Ya te he mencionado anteriormente a este chico de nombre misterioso. Pero, ¿quién es él? Bueno, la pregunta debería ser: ¿quién soy yo para pillarme de él?
No es un chico guapo (es lo que se dice normalito) aunque me atrae increíblemente.
Tiene unos rasgos que me fascinan y me inspiran. Es todo ángulos y picos. Sus labios son finísimos, no poseen curvas ni ondulaciones, son todo picos como lo de una montaña. Son curvas cerradas como las de una carretera de las que te dan dolor de cabeza. He de decir que me encantaría ser coche y estrellarme en la curva de sus labios. Una y otra vez.
Su nariz también es fina y recta, acabada en pico. Su mandíbula es tensa y marcada, como si nunca se permitiera el placer de relajarse. Y sus ojos son como dos pequeños agujeros negros en los que quisiera hundirme. Prefiero no hablar de sus hoyuelos, con los cuales tengo una pequeña obsesión.
Te preguntarás como le conozco y esas cosas. Pues verás, le conozco desde los tres años en preescolar pero él se fue y no le volví a ver hasta hace un par de años, así que pensé que él no me recordaría. Hemos vuelto a hablar a partir del veinticinco de mayo y desde entonces no hemos parado. ¿Y sabes qué? Le llamo el chico de la ventana porque su ventana está paralela a la mía. ¡Toda la vida viviendo en frente y me entero ahora! Al saber eso hemos tenido algunos días de saludarnos con la linterna, de ventana a ventana. Resulta una tontería de lejos pero a mí me encanta.
Desde que hablo con él no he vuelto a verle, salvo a miles de metros su silueta en la ventana, pero tengo unas ganas tremendas de conocer a su verdadero yo.
Pensé que no sentía ya nada intenso por él pero hoy casi le veo y al darme cuenta de que no le iba a ver me ha entrado una enorme opresión en el pecho. Y así me encontraba hasta que me dijo que me asomara a la ventana (ahora es cuando entra el sonido ñoño de enamoramiento). Ahí estaba él, con capucha blanca bajo una farola en medio de la oscuridad de la noche. Creo que ha sido la imagen más conmovedora del día.
Espero verle pronto. ¡Ojalá mañana! Ya te iré informando, sombra mía.
Con cariño,
una amante de siluetas en la noche.
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