Querida sombra:
No sé cuántas veces habré podido decir lo cansada que estoy de ser una peonza en el amor. En dar vueltas en un sentido y luego en el otro. Elegí que me gustasen todos para no ser dañada pero veo a mi alrededor a unas personas tan increíbles que me acaba doliendo igual. No es tan gordo como el balazo de un amor profundo pero estoy sufriendo pequeñas balas por cada uno del que me ilusiono. No me gusta ser tan entusiasta, pensar que alguien puede quizás quererme, pensar que no tienen motivos para enamorarse de mí pero tampoco tienen motivos para no hacerlo. Quizás algún día decidan elegirme como yo elegí enamorarme dos veces. Algún día podré volver a aferrar mi corazón a alguien.
El último chico del que hable... De verdad pensé que nos iríamos conociendo y al final seríamos muy buenos amigos pero donde no se ve interés no merece la pena albergar esperanzas. Veo cómo mira a una de mis mejores amigas, a la chica que siempre hace enloquecer a aquellos que la rodean. Creo que nunca me han mirado con tal adoración. Como si cada palabra que sale de su boca fuese la melodía que querría que le acompañara para siempre. Como si hiciese magia. Como si yo no estuviera a su lado siendo consciente. Como si solo existieran ellos dos en el mundo.
Y es por eso, que decidí montar otro muro sentimental. No me merece la pena seguir por ese camino. No quiero volver a llorar por un chico. Así que mejor darse por vencido antes de verse demasiado involucrado.
El caso de mi título es que, el mismo día que me hicieron la sorpresa por mi cumpleaños, hicieron un grupo de whatsapp en el que habían muchas personas que yo conocía pero no que hablase con ellas.
Entre ellas está el chico de las pesadillas, un chico que nunca me inspiró mucha confianza. Esa forma de vida, esos piercings,... Pensé que yo siempre había sido del clásico chico bueno. Nunca de los malos.
Pero supongo que una nunca acaba de conocerse del todo.
Volviendo al chico, poco a poco voy viendo que no es para nada la imagen que he tenido en mi mente durante cuatro años. Bueno un poco si tiene del típico chico malo y pasota. Pero tiene ese lado sensible de tantos personajes de las novelas que yo creía que era falso. Pero existe, sombra, existe. Es sensible, de conversaciones interesantes, romántico... en el fondo y comparte muchos aspectos que me caracterizan. ¡Incluso lee!
Ay sombra, creo que una amiga mía se ha empeñado tanto en que me guste que al final lo hace de verdad.
Ahora hablo con el por privado y eso ha hecho que lleve dos días sin conseguir coger el boli, ni en clase, ni en casa.
Parece tan roto como yo. Creo que solo necesita que le quieran. Creo que él cree que se quiere pero no lo hace. Creo que yo podría ser feliz. Creo que él podría ser feliz a mi lado.
Creo que se insinúa pero no quiero caer porque sé que será algo sin salida.
No quiero utilizarnos para borrar los manchones del pasado. Quiero que me consideren como una opción, no como una salida.
Y sobre todo, tengo miedo. No quiero pillarme pero sobre todo no quiero que se enamore de mí aunque lo esté deseando. No me gusta el típico chico malo, pero lo estoy deseando.
Espero que me entiendas. Ya harías más que yo.
Con cariño,
la que va ciega hacia el peligro.
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