Querida sombra:
Hoy hace diecisiete años desde que nací. Qué rápido y qué lento pasa el tiempo a su vez, ¿verdad? Cuando te pones a estudiar historia te das cuenta que diez, veinte años, pasan enseguida. Que da igual que sea 1852 a 1980, en cierto modo, ya que lo ves como una simple cifra. Pero... ¡cuántas historias pueden pasar en un mismo año! La de risas, lágrimas, enfados, alegrías, decepciones... me habré llevado este año.
Aún sabiendo lo rápido que nos llega a pasar la vida, nadie (al menos yo no) la disfruta como debería.
Pensamos que, al estar vivos, somos materia sin caducidad. ¡Pero mejor no hablar de la fugacidad de la vida! Al menos hoy no, ya habrá más días para lamentarse.
Con cariño,
la diecisieteañera.
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